Cómo sentirte mejor por no ser tan bueno como “deberías” ser

Está es la amarga verdad: nunca seremos tan buenos como creemos que deberíamos ser.

Ninguno de nosotros lo será.

Inevitablemente habrá momentos en los que resbalaremos y no podremos satisfacer nuestras expectativas (poco razonables) de nosotros mismos. Probablemente ocurra muy a menudo también. Y si no abrazamos estos errores y fracasos como lecciones aprendidas, gradual e inconscientemente nos volveremos auto-conscientes sobre todo lo que no estamos haciendo y logrando según lo planeado.

Honestamente, sucede todos los días con los mejores de nosotros; desesperadamente nos descubrimos pensando en cómo nos estamos quedando cortos.

Nos preocupa que no hayamos avanzado tanto como pensábamos. Nos preocupa que nunca podamos ser tan productivos como podríamos ser. Y nuestra preocupación sólo nos lleva a más preocupaciones sin sentido.

Nos preocupa no...

• Tener cuerpos con mejor aspecto
• Ir al gimnasio más a menudo
• Lograr más de nuestros objetivos
• Etc

Nos preocupa que debiéramos estar haciendo...

• Algo mejor
• Algo más asombroso
• Todas esas cosas increíbles que la gente en la televisión y las redes sociales están haciendo
• Etc

Y así, quedamos sintiéndonos culpables de que no somos tan buenos como debiéramos ser, que no estamos haciendo lo perfecto en el momento perfecto, nunca.

La buena noticia es que los pensamientos como estos son naturales, porque la mente humana no es perfecta; se preocupa por cosas. Pero podemos aprender a agarrar y controlar estos pensamientos, para que no nos agarren y controlen a nosotros.

Dejando ir nuestras fantasías de la "vida perfecta"

Hasta cierto punto, todos tenemos esta majestuosa idea en nuestras cabezas sobre cómo se supone que sean nuestras vidas. Imaginamos que deberíamos vivir una vida diferente y mejor...

• Una vida sin dilaciones y fracasos
• Una vida con hazañas espectaculares de éxito
• Una vida de viajes y aventuras
• Una vida con amigos, familiares y compañeros perfectos
• Etc

Y con todo esto se supone que deberíamos estar sonriendo también, ¿verdad?

¡Incorrecto! Así no es como funciona la vida realmente. Al menos no 24/7.

La verdad es que somos humanos milagrosamente defectuosos que vivimos vidas milagrosamente defectuosas. Y la parte "milagrosa" sólo transpira cuando aceptamos y hacemos lo mejor con lo que tenemos.

Cierra los ojos y reflexiona sobre la realidad actual de tu vida, y susurra: "Estoy bien. La vida está bien. Dejaré que mi actual situación en la vida sea lo que es, en lugar de lo que creo que debería ser, y haré lo mejor con ella."

La clave es aceptar el hecho de que no hay tal cosa como la vida perfecta. No hay ninguna cosa perfecta que deberías haber logrado y ninguna secuencia perfecta de cosas que deberías estar logrando ahora mismo.

Sólo hay este momento en el que vives y lo que decidas hacer con él.

Y si, decepcionarte con este momento, con uno mismo y con los demás a menudo es parte de la imagen; no hay escape de esta realidad.

Pero, ¿qué elegirás?

Puedes estar decepcionado en este momento y no hacer nada, o puede practicar estar satisfecho con la oportunidad de hacer lo mejor con él.

Los mejores trucos del sitio en tu correo
Suscríbete para recibir más artículos como este.
SEGUINOS:
Publicado originalmente en marcandangel

Compartir :)