La increíblemente simple manera de priorizar tu trabajo y tu vida

¿Te has preguntado por qué "valores" es una palabra tan de moda en la era de la información? Una razón probablemente es porque cuanto más tratamos de hacer (y cuanto mejor tratamos de hacerlo) mantener ese sentido de propósito y significado a la vista se hace más difícil. Ambos, organizaciones e individuos, todos quieren saber cómo definir mejor sus valores, y vivir y trabajar de acuerdo a ellos.

Pero tal vez toda esta búsqueda del alma sea innecesaria. Tal vez tus valores son mucho más evidentes de lo que crees.

Ya estás priorizando, incluso si crees que no

Seamos honestos. Ya tienes valores. Tu empresa ya tiene valores. Y no son los que anotaste en un post-it y pegaste en tu notebook o los que pegaste en la pared cuando fundaste la empresa. No, tus valores son mucho más simples y más fáciles de encontrar que eso.

Están escondidos en tu horario. Y para algunos de nosotros, lo que están comunicando es aterrador.

Así que cuando te dices, "Pongo la familia primero", pero programas una reunión para las 6 p.m. te estás engañando a ti mismo. Le dijiste a tu pareja que estarías en casa antes de la cena, y entonces haces algo como eso. Lo que tu agenda te está diciendo es que valoras más al trabajo que a tu familia, y si no estás bien con eso, es momento de hacer un cambio.

Esto no es física cuántica, sin embargo, es algo que muchos de nosotros (frente a la presión del corto plazo en el trabajo y en casa por igual) tendemos a olvidar por completo. Cuando dices que priorizas el comportamiento proactivo al comportamiento reactivo, pero tienes día tras día lleno de reuniones, no estás diciendo la verdad.

Lo que realmente valoras es obvio. En última instancia, todos votamos nuestras prioridades con cada acción que tomamos; todos los días. Ya sea por culpa o por miedo o por la reprimenda de tu jefe, te estás poniendo en una situación en donde enfrentas reacciones sin cesar a todo tipo de cosas.

El principio es simple: Tu calendario nunca miente. No puedes decir una cosa y programar otra. Donde pasas tu tiempo es donde tus valores están. Pero si sientes, como muchos lo hacemos, que tu balance vida/trabajo está fuera de control, puede ser momento para un reinicio, y eso comienza con tu calendario. Quizá sea momento de sincronizar de nuevo tu calendario con tus valores, los verdaderos.

Aquí tienes cuatro maneras de empezar.

1. Práctica estar presente

El autor y activista Parker Palmer escribió, "Antes de poder decirle a mi vida lo que quiero hacer con ella, debo escuchar a mi vida decirme quien soy."

La próxima vez que salgas corriendo a otra reunión o te apresures a disculparte por llegar tarde a otra reunión con los maestros, pregúntate: "¿Es esto lo que realmente soy? ¿Es esto lo que quiero ser?" Si sientes un poco de angustia interior, presta atención a esa sensación, y deja que te motive a hacer algunos cambios importantes.

2. Diseña tu semana ideal

Aprendí este consejo de mi amigo Michael Hyatt, quien defiende que tu calendario no debería ser algo que te estrese cuando lo miras. Cada nuevo día debería ser una aventura emocionante. Si no lo es, entonces cámbialo. Para citar a Greg McKeown, "Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará."

Para empezar a reacomodar tu horario, no busques cambios minúsculos, planea semanas ideales, incluso si perece inverosímil en un primer momento. Antes de poder saber qué cambios debes hacer, es importante saber por qué y a dónde quieres que te lleven.

3. No lo hagas solo

Comprométete. Pídele a un amigo, cónyuge o compañero de trabajo que te ayude a crear algunos límites que hagan honor a tus valores, relaciones y compromisos. Cuando cruces esos límites, necesitas que haya una consecuencia, incluso si es sólo una amiga preguntándote: "¿Estás seguro de que quieres hacer eso?" Este tipo de recordatorios pueden darnos el espacio para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestras intenciones.

Eso puede parecer pequeño, pero a menudo es bastante; demasiadas de nuestras decisiones se toman mitad-consciente o inconscientemente, y antes de darnos cuenta, ya son rutinas establecidas. Es fácil olvidar que cada acción tiene una consecuencia; pero también es bastante fácil recordártelo.

4. Considera tu llamado

Cuando estás en medio de un ocupado y estresante día, pregúntate: "¿Esto es realmente a lo que estoy destinado a hacer?" Por supuesto, cada trabajo tiene sus contras. Pero si estás semanas y meses haciendo cosas sólo por pura obligación, entonces puede ser momento de considerar algunos cambios.

La idea de que debemos perseguir nuestras pasiones o ir tras el trabajo de nuestros sueños pasó de moda en algunos sectores. Pero en mi libro The Art of Work, comparto porque a veces no tenemos que renunciar a nuestros trabajos para descubrir nuestro propósito.

A menudo, sólo necesitamos encontrar una manera de girar en dirección a un trabajo con más propósito. A cada uno de nosotros sólo se nos da un determinado número de días en la tierra, y pasan más rápido de lo que pensamos. Intentemos no gastarlos en cosas que no importan realmente.

Al principio, hacer esto puede ser algo soberbio; mirar realmente tu horario y hacerte estas preguntas difíciles. Incluso puede conducir a un sentimiento de vergüenza por en donde has estado gastando tus horas más preciadas del día. Pero sólo porque los valores que estás practicando ahora no son los mismos que te gustarían priorizar no quiere decir que no puedan cambiar. De hecho, ser honesto sobre ellos es la única manera en que pueden cambiar.

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Publicado originalmente en fastcompany

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