Cómo trabajar menos e igual salir adelante. Parte I

Pasa algún tiempo en conferencias de negocios o en reuniones con emprendedores y pronto oyeras a la gente decir "Soy un adicto al trabajo", "Estoy casado con mi trabajo", o "el único momento en el que no estoy enfocado en mi trabajo son las cinco horas en las que duermo."

La cuestión es que estas declaraciones son casi siempre jactaciones de tranquilas admisiones de desesperación por una vida más equilibrada. Ser "adicto al trabajo" se ha convertido en una insignia de honor, un título que significa que estás más dedicado a tu startup, o idea, o proyecto que el individuo de al lado.

Pero las investigaciones han demostrado que ser un adicto al trabajo no sólo es perjudicial para tu salud, sino también para tus relaciones y tu trabajo.

Además de dañar tus relaciones personales, (porque no estás allí para nutrirlas) las actividades relacionadas con la adicción al trabajo (tener pensamientos obsesivos sobre tu negocio, comer en tu escritorio, no dormir lo suficiente) pueden provocar efectos en tu salud física, incluyendo un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebro-vasculares, ataques de ansiedad, úlceras, agotamiento, depresión, aumento de peso y aumento de consumo de tabaco o alcohol.

Y si esos efectos en tu salud no fueran lo suficientemente malos, los estudios demostraron que ser adicto al trabajo eventualmente te hace menos productivo.

Sin embargo, a pesar de los inconvenientes, nuestra sociedad es una que celebra la ética de trabajo obsesivo. Lucy Kirkness es una ex adicta al trabajo confesa que fundó su propia consultora SEO y marketing digital llamada Little Digitalist. Ella dice que después de fundar la compañía se convirtió en una adicta al trabajo debido a los temores irracionales que impregnaban en el mundo emprendedor y de negocios.

"Uno de los cuales era sin dudar que tenías que trabajar todo el día y toda la noche para tener éxito," dice Kirkness. "Se dicen tantas cosas por ahí, como que los fundadores de startups se levantan a las cuatro o cinco de la mañana y trabajar hasta la noche, siete días a la semana. Casi parecía impresionante, algo que quería hacer. Pronto me di cuenta de que este tipo de vida laboral no era la única manera de tener éxito."

De hecho, Kirkness y otros tres emprendedores con los que hablé me dijeron que dejaron su adicción al trabajo atrás e igual prosperaron en sus vidas profesionales, a pesar de (o incluso debido a) fijar límites en su balance trabajo/vida.

Aquí tienes sus consejos sobre cómo dejar de ser un adicto al trabajo y aún así salir adelante.

Lección 1: No tengas miedo de decirles "no" a los clientes

"Cuando empecé estaba dispuesta a tomar cada proyecto que apareciera, perseguía casi todas las ideas que tenía para un proyecto paralelo, y en general, hacer todo lo que pudiera manejar físicamente," dice Kirkness. "Mis listas de tareas pendientes eran tan largas como yo de alta. Llegó un punto en el que había anotado tanto, y era tan larga, que resulto ser demasiado abrumadora, y no pude hacer nada."

Después de siete meses de agotamiento físico y mental tomando cada proyecto, comenzó a decirles a los clientes "no", algo que, dice, es vital que los adictos al trabajo aprendan a hacer.

"Realmente traté de ser un poco más feroz sobre los proyectos que aceptaba, para así tener el tiempo, la energía y el enfoque para hacer un verdadero éxito de ellos, en lugar de partirme a mí misma en pedazos demasiado delgados. Desde entonces, fui capaz de tomar menos, pero más grandes y mejores clientes, haciendo proyectos que utilizaban mis mejores habilidades, y que por sobre todo, disfrutara."

La capacidad de decir "no" significa que Kirkness ha "logrado enfocarse en los clientes adecuados, y los proyectos adecuados, los cuales han hecho maravillas por mi flujo de dinero e ingresos en general."

Lección 2: Confía en que tomarte un tiempo y desconectarte por completo, eventualmente te beneficiará

Juliet Francis inició su propia agencia de relaciones públicas a sus 30 años y pronto descubrió que en realidad nunca se desconectaba cuando se trataba de negocios.

"Era una esclava de mi escritorio con cada petición e ítem de mi lista de tareas sin importar si podían esperar o no. Nunca terminaba," dice ella. Incluso en su tiempo libre se la pasaba hablando del trabajo, algo que reconoce contribuyó en gran medida a la ruptura de su matrimonio. Desde entonces, ha aprendido a tomarse un tiempo para desconectarse por completo.

"La cultura de trabajo favorece la idea de estar constantemente ocupado, constantemente en ‘on’," dice, "pero he descubierto que en realidad soy más productiva con un equilibrio de trabajo/vida más saludable, dándome el tiempo y el espacio para ser creativa."

Para Francis eso significa dejar sus dispositivos a un lado e ir a clases de yoga tres veces a la semana, y también dar paseos por la naturaleza.

"Si hubiera entendido que dar un paso atrás con frecuencia y desconectarme realmente era tan vital, siento que la empresa hubiera tenido éxito antes," dice, señalando que necesitas aprender a confiar en tu instinto de que desconectarte ahora dará lugar a mayores ganancias en el futuro.

"Culturalmente, estamos programados para sentirnos culpable por no "hacer" todo lo que podríamos. Si eliminas esta culpa y tienes confianza de que tu manera es más eficiente, puedes lograr resultados que de otro modo serían imposibles."

El caso en cuestión: Confiar en su inspiración de desconectarse del trabajo regularmente le ha dado resultados que no tenía previsto. "En tan solo la fase de arranque de mi actual empresa, superé el éxito de la cima de mi negocio anterior. Me ha permitido confiar en el proceso y confiar en mí misma, algo que es vital cuando estás dirigiendo tu propia compañía."

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