Así es cómo puedes encontrar un minuto para practicar la atención plena en cualquier lugar

La mente de todos vaga.

La atención plena es prestar atención a lo que está sucediendo en el momento presente. Así que si eres consciente de que tu mente está vagando, estás a medio camino de una exitosa práctica de atención plena.

La otra mitad de la atención plena es retornar suavemente tu atención de vuelta al aquí y ahora. Pero esto no significa que tengas que devolver tu mente de mala manera a la realidad. En lugar de eso, piensa en ello como un retorno compasivo a la conciencia. Imagina una pluma en el suelo, levantada por una ráfaga de viento y luego flotando devuelta hacia abajo para descansar en el pavimento.

Vagar. Conciencia. Retorno.

Practicando un minuto de atención plena no importa donde estés

Y aquí tienes algo genial: La herramienta más fácil para lograr ese suave retorno al momento presente siempre está disponible para ti. Enfócate en una sola sensación física.

Podrías sentir tu espalda contra la silla, tu mano sosteniendo el tenedor, tu dedo en la pantalla táctil.

La clave es apuntar toda tu conciencia directamente a una sensación física de tu elección.

Escoge una parte de tu cuerpo que esté en contacto con un objeto. Digamos que son tus pies en el suelo. Vierte toda tu conciencia directamente a las plantas de tus pies. ¿Cuál es la sensación allí? ¿Están tus pies apoyados ligeramente en el suelo, o están presionando contra él? Ahora menea tus dedos de los pies un poco y observa cómo cambia la sensación. ¿Está usando calcetines? Si es así, ¿Puedes sentir la tela contra tus pies?

Si tuvieras que asignar un sentimiento a esa sensación, ¿Sería agradable? ¿Desagradable? ¿Neutral? Se trata de percibir qué es, y no de hacer una relativa comparación de cualquier cosa que no estés experimentando en este momento.

En todo lo que nos estamos enfocando es en el sentimiento.

¿Ves? Todo eso tomó un minuto. Y no estabas rumiando el pasado ni preocupándose por el futuro. Es imposible estar completamente presente en tu cuerpo con una mente errante. Si escoges la presencia, la mente no puede serpentear.

Vagar. Conciencia. Retorno.

Cuando tu mente vagabundea

Cuando notes tu mente a la deriva, date una palmadita en la espalda para ser consciente.

Regresa suavemente al aquí y ahora eligiendo una parte de tu cuerpo que esté en contacto con otra cosa. Siente todo sobre él. Sé un detective de la sensación física y dite cosas como: "Siento mis dedos agarrando el volante muy fuerte", o "Noto el ligero peso de estos anteojos descansando en el puente de mi nariz" o "Esta silla se siente un poco dura bajo mi trasero."

No sigas esta última declaración con un pensamiento tipo: "Realmente debería conseguir una silla nueva," ya que eso no es una sensación física y podría conducirte a sentir menos y tener más pensamientos tipo, "tengo que ganar más dinero antes de comprar un silla nueva," lo que le envía a la cavilación una invitación para unirse a ti. Pero de todos modos, si descubriste a través de este ejercicio de atención plena que tu silla actual daña realmente tu trasero, adelante, ve y busca una nueva.

Vagar. Conciencia. Retorno.

Por qué la atención plena es importante

Sé que esto podría parecer ridículamente simple. Y lo es. Es la mente la que complica las cosas cuando nos saca del aquí y ahora. Así que la elección de prestar atención a cómo te sientes en este momento es un primer paso crucial para estar realmente en este momento, lo que aumentará tu productividad y enfoque.

También te hará más feliz. En un estudio publicado en la revista Science, los investigadores de Harvard descubrieron que las personas pasan casi la mitad de sus horas de vigilia pensando en algo distinto a lo que están haciendo en ese momento, y que esa distracción de la tarea actual "normalmente los hace infelices."

Cuando estamos plenamente presentes, somos mejores comunicadores. Somos menos reactivos y más receptivos a las personas que nos rodean, en casa y en el trabajo.

También estamos más plenamente aquí para nosotros mismos, ya que estamos en mejor contacto con lo que sentimos y lo que necesitamos.

Y al retornar suavemente nuestra conciencia al momento presente cuando nos damos cuenta de que se ha alejado, nos empezamos a sentir un poco más en control en un mundo donde demasiadas cosas están fuera de nuestro control.

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Publicado originalmente en fastcompany

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