5 señales de que es hora de hacer menos

A veces las cosas sólo necesitan caer de tu plato.

Lo dije antes y lo diré de nuevo: estar ocupado es una enfermedad.

Piensa en tu vida y en las vidas de los que están cerca de ti. La mayoría de nosotros tenemos una tendencia a hacer todo lo que podamos; llenando cada minuto despierto con eventos, extravagancias, tareas y obligaciones.

Pensamos que hacer más nos hará tener más satisfacción, éxito, etc. Cuando a menudo es exactamente lo contrario.

Menos puede ser mucho más gratificante en el largo plazo. Pero estamos tan fijados en nuestros caminos que no podemos ver esto.

Y entonces…

• Cuando trabajamos, cambiamos de una tarea a otra rápida y continuamente, o hacemos malabares con varias cosas a la vez hasta el final del día... y aún así sentimos como que no hemos hecho lo suficiente.

• Cuando finalmente nos tomamos un descanso para hacer un poco de ejercicio saludable, tendemos a esforzarnos tanto como podamos... hasta que quedamos agotados y doloridos, y menos propensos a hacer ejercicio mañana.

• Cuando vamos a un buen restaurante, queremos probar todos los aperitivos, bebidas y entrantes, disfrutando de la mayor cantidad de delicadezas posibles... y nos vamos sintiéndonos hinchados, a veces incómodos, y entonces nuestra cintura se extiende.

• Cuando viajamos a una nueva ciudad, queremos verlo todo; cada punto famoso; por lo que lo hacemos hasta lo físicamente posible... y volvemos a casa de nuestro viaje totalmente agotados.

¿Cómo podemos domar nuestro impulso de hacer demasiado?

Simplemente enfócate más en hacer menos en cada paso del camino.

Se conciente de la necesidad de sobre-hacer cosas.

Me llevó un tiempo lograr hacer esto, pero lo estoy consiguiendo...

• Cuando estoy trabajando, hago una sola cosa a la vez con un especial enfoque. Y cuando me descubro a mí mismo haciendo multitarea o sintiéndome abrumado, limpio todo de mi plato y hago una lista con sólo una a tres tareas claves que absolutamente necesito completar al final del día. Y sí, a veces esta lista es tan sólo una cosa, porque eso me ayuda a enfocarme en lo que es realmente importante y no sentirme abrumado.

• Cuando fui al gimnasio hace dos días, tuve el impulso de empujarme a mi mismo al máximo. Me di cuenta de esto y en su lugar decidí dejar que el impulso se vaya. Hice un sólido entrenamiento de 45 minutos, pero dejé algo de combustible en mi tanque. Ayer, volví al gimnasio e hice otros 45 minutos a un ritmo similar. Esta mañana, me hubiera gustado hacer lo mismo, pero decidí tomar un trote ligero. Mi régimen de ejercicio es sostenible, y es por eso que rara vez me lastimo o falto un día.

• Cuando voy a un buen restaurante, no trato de probar y comer tanto como me sea posible. Más bien, dejo la mesa satisfecho, pero no hinchado. Como menos de lo que solía. Esto es algo con lo que todavía tengo problemas a veces, porque no es fácil. Se necesita práctica. El resultado, sin embargo, es que me siento significativamente mejor después de cada comida, y mi cintura me lo agradece.

• Cuando viajo a una ciudad nueva, no trato de hacerlo todo. Elijo algunas cosas que hacer, y me tomo mi tiempo. Entonces dejo la ciudad sabiendo que hay mucho que ver en mi próxima visita - me dejo a mi mismo queriendo más de esa cosa maravillosa.

De todos modos, espero que te unas a mí en este viaje.

Hagamos un poco menos... y hagamos que eso menos cuente aún más.

Aquí tienes cinco señales de que ahora es el momento adecuado para hacer precisamente eso:

1. Te sientes abrumado por todo lo que tienes que hacer.

Recuerda, sobre-comprometerte es el error más grande que la mayoría de la gente hace, que hace a la vida estresante y abrumadora.

Es tentador rellenar cada momento del día con las tareas de tu lista de tareas pendientes, eventos, obligaciones y distracciones. No te hagas esto. No puedes hacerlo todo. Tienes que dejar a algunas cosas IR!

2. Estás tratando (consciente o inconscientemente) de ser sobrehumano.

Otro problema importante que mantiene a tantos de nosotros atascados en un ciclo debilitante de ocupación, es la fantasía en nuestras mentes de que podemos ser todo para todos, en todas partes a la vez, y un héroe en todos los frentes. Pero, por supuesto, eso no es realidad.

La realidad es que no somos Superman o Wonder Woman - somos humanos, y tenemos límites. Tenemos que dejar ir esta idea de hacer todo, complacer a todos, y estar en todas partes a la vez. Vas a hacer algunas cosas bien, o hacer todo mal. Esa es la verdad.

3. No tienes tiempo para apreciar el espacio en tu día.

Tu vida no es sólo sobre las cosas que haces; también es sobre el espacio abierto que hay entre esas cosas. Eso significa que el espacio en sí es algo para ser apreciado también.

Así, por ejemplo, si pasas la mañana meditando y leyendo, la mañana no sólo es valiosa por la meditación y la lectura; el espacio alrededor de esas dos actividades también es increíble. El tiempo dedicado a caminar hacia tu alfombra de meditación, o encontrar tu libro, o dar vuelta las páginas, o verter una taza de té, o sentarse y ver el amanecer... estos pequeños espacios abiertos son tan importantes como cualquier otra cosa.

Ponte un ritmo para no apresurarte de una cosa a la otra, pero también ve y aprecia los espacios de en medio.

4. Has perdido la noción de tus prioridades.

Las prioridades no se hacen automáticamente.

Tienes que hacer tiempo para lo que es importante para ti; tiempo con tu pareja, tiempo con tus hijos, tiempo para crear, tiempo para aprender, tiempo para hacer ejercicio, etc. Empuja todo lo demás a un lado para hacer tiempo. Al decir no a más cosas que suenan realmente emocionantes, llegas a decir sí a más cosas que son realmente importantes.

5. Tu espacio físico es un lío desordenado.

Si no tienes suficiente tiempo para mantener tu espacio físico organizado, estás haciendo demasiadas cosas equivocadas. Punto. Y hay una buena probabilidad de que estés comprando demasiadas cosas equivocadas también.

Ordenar tu espacio físico puede conducir a un espacio mental menos desordenado; el desorden innecesario tira de nosotros y nos distrae en más maneras de las que a menudo reconocemos. Así que recuerda, la cuestión de lo que quieres presente en tu espacio físico contigo es esencialmente la cuestión de cómo deseas vivir tu vida.

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Publicado originalmente en marcandangel

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