4 maneras de tratar con un compañero de trabajo que está difundiendo chismes sobre ti

Hay creencias contradictorias en torno al chisme en el lugar de trabajo. Algunos estudios sugieren que crea un ambiente estresante para los empleados, mientras que otras investigaciones indican que en realidad podría tener algunos beneficios.

Por ejemplo, los antropólogos sugieren que los humanos evolucionaron para chismorrear unos con otros porque a lo largo de la historia eso ha creado vínculos más fuertes entre nosotros. Con esta lógica, sin embargo, aquellos que no encajaban en la conversación o estaban siendo chismorreados acabaron siendo aislados.

Según el Dr. Jack Levin, autor de Gossip: The Inside Scoop, el cotilleo de hoy en día puede ser bueno para nuestra salud emocional. Él escribe que aunque hablar por las espaldas de otros puede ser malicioso, en general enlaza grupos sociales y redes de negocios.

Sin embargo, sigue siendo bastante molesto descubrir que tus compañeros de trabajo han estado esparciendo rumores sobre ti, o le han dicho a la oficina entera algo que les dijiste en confianza.

Según la Dr. Berit Brogaard, profesora de neurociencia en la Universidad de Miami, los chismes en el trabajo pueden ser un método de juego de poder, o una forma de amedrentar a otros para que sean sumisos.

En un blog en Psychology Today, dan algunos consejos sobre lo que puedes hacer si descubres que tu colega ha estado difundiendo rumores, ya sea por envidia o porque están tratando de salir adelante.

Piensa cuidadosamente antes de acercarte a esa persona.

Brogaard dice que enfrentarte al matón puede no funcionar, y podría conducir a un comportamiento vengativo. Lo más probable es que conscientemente (o inconscientemente) te haya señalado como una persona de la que podría aprovecharse, y dicen chismes sobre ti para amedrentarte hasta la sumisión.

Si piensas que ya eres la víctima de sus chismes, no hay muchas posibilidades de que se detengan una vez que los enfrentes. Incluso puedes lanzar combustible al fuego, incitándolos a inventar más rumores maliciosos.

Lo mismo ocurre con tu jefe.

Esto depende de la relación que tengas con tu jefe o gerente. Hablar con ellos acerca de la situación podría ser útil, pero pueden ser el tipo de persona que ya está inclinado a los chismes de oficina.

Si crees que el rumor-molino está afectando seriamente tu reputación, o tu capacidad de trabajar correctamente, Brogaard sugiere que una mejor idea es acercarse a recursos humanos, pero esto podría tener sus propias consecuencias; una demanda por difamación, por ejemplo.

Si tienes fe de que tu empresa se ocupará de la queja profesionalmente, es probable que sean capaces de mover los equipos para que no tengas que tratar con los mismos colegas de nuevo. De cualquier manera, es una buena idea comenzar a recolectar evidencia, como correos electrónicos, o aliados que podrían testificar por ti.

Se más listo que tu oponente.

Según Brogaard, tu herramienta más valiosa contra el chisme podría ser la psicología inversa. Si no lo encuentras demasiado doloroso, puedes tratar de hablar de los rumores como si no te molestaran en absoluto. Si hay verdad en el chisme, entonces puedes admitirlo y dejar claro que los problemas han sido rectificados. Por ejemplo, si estabas teniendo problemas con una tarea, puedes ser honesto sobre ello, y decirle a todos lo que aprendiste de la experiencia y como mejoraste.

Sin embargo, ciertamente no debes admitir cosas que nunca fueron verdad. Con estas mentiras más dañinas, puede ser difícil negarlas sin verte a la defensiva. En lugar de eso, Brogaard recomienda que simplemente te enfoques en hacer tu trabajo lo mejor que puedas. Por ejemplo, si alguien está propagando el rumor de que tienes un problema de abuso de sustancias, es poco probable que alguien le crea si estás realizando tu trabajo tan bien.

Actúa fuerte y seguro, incluso si no te sientes así.

Como los chismosos a menudo te han elegido de una multitud, su comportamiento puede empeorar con el tiempo en respuesta a cómo reaccionas a las pequeñas cosas. Si ocurre un conflicto menor, no seas brusco. Debes enfrentar a la persona, pero no seas agresivo sobre ello.

Por ejemplo, si te critican públicamente, no te acobardes ni pidas disculpas. En lugar de eso, Brogaard dice que debes dejar de hacer lo que estás haciendo, voltearte hacia ellos y en voz baja decirles que una mejor forma de abordar esto sería hablar contigo en privado.

Si responden con cualquier otra cosa que no sea una disculpa, reitérale que prefieres hablar en privado. De esta manera, has respondido inmediatamente al conflicto y te hará parecer como alguien con la que no hay que meterse. Si te quedas callado y permites que te avergüencen en público, es probable que te conviertas en la víctima de más chismes y mentiras.

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Publicado originalmente en businessinsider

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