13 cosas estresantes que toleras demasiado a menudo

La vida es para ser disfrutada y apreciada, no soportada y tolerada.

En la vida, tolerar cosas innecesarias puede desangrar tu energía y hacer que te sea imposible funcionar eficazmente. No puedes vivir una vida feliz, exitosa y satisfactoria cuando estás gastando toda tu energía tolerando cosas que no deberían ser toleradas. A veces tienes que marcar el límite.

En nuestra línea de trabajo, Angel y yo escuchamos de cientos de clientes de coaching, lectores de libros y suscriptores, cada mes que han estado tolerando las cosas equivocadas por mucho tiempo. Si sientes que ha sido demasiado, aquí tienes algunas cosas para dejar de tolerar ya en tu vida:

1. Una actitud negativa

Elige ser infeliz y encontrarás un millón de razones para quejarte y fruncir el ceño. Elige ser feliz y encontrarás un millón de razones para sonreír.

2. Círculos dramáticos

No quedes atrapado en juzgar y chismear. No entres en la negatividad y el drama que hay a tu alrededor.

Se positivo. Dale a las personas un pedazo de tu corazón en lugar de un pedazo de tu mente. La vida es demasiado corta para ser gastada hablando sobre personas y en problemas que no tienen sustancia. En lugar de eso, queda atrapado en ser agradecido y ser mucho más agradable de lo necesario.

3. Ese molesto pensamiento de que podrías haber sido más amable

El más pequeño acto de bondad vale más que la más grande intención. Cómo haces sentir a los otros sobre si mismos, dice mucho de ti. Así que trata a la gente bien. La bondad es un regalo que puedes permitirte dar. Se la dulzura en la amargura de alguien y la luz en la oscuridad de alguien. Siempre se más amable de lo que te sientes.

4. Los pensamientos auto-despreciables

Si sientes que los demás no te están tratando con amor y respeto, comprueba tu precio. Quizás subconscientemente lo estés rebajando. Porque eres TÚ el que le dice a los demás lo que vales al mostrarles lo que estás dispuesto a aceptar por tu tiempo y atención. Así que bájate de sección de rebajas. Si no te valoras y te respetas, sinceramente, nadie más lo hará.

5. Un presente preocupado por un pasado doloroso

El primer paso para vivir la vida que quieres es dejar atrás la vida que no quieres.

Dejar ir el pasado es tu primer paso hacia la felicidad. Estás aquí por una razón especial. Deja de ser un prisionero de tu pasado. Conviértete en el arquitecto de tu presente. Aprende de tus arrepentimientos, y no te castigues con ellos. Vive más allá de tus cicatrices y enfócate en las posibilidades que están esperando tu atención inmediata.

6. Estar demasiado ocupado y distraído como para apreciar la dulzura de la vida

Es tan difícil olvidar el dolor, pero a veces es aún más difícil recordar la dulzura de la vida.

No tenemos cicatrices que muestren la felicidad. Y los momentos de dichosa paz son raramente impactantes, a menos que estemos atentos. Rodéate de cosas hermosas, notándolas. La vida tiene un montón de grises y tristezas; realmente tienes que buscar ese arco iris y enmarcarlo. Hay belleza en todo; a veces sólo tienes que mirar un poco más duro para verlo.

7. Las expectativas de perfección

La vida nunca será perfecta, no importa lo duro que lo intentes.

Incluso si viertes tu corazón y tu alma en ello, nunca alcanzará el estado de perfección absoluta. Siempre habrá momentos de incertidumbre; siempre habrá días en los que nada vaya bien. Pero a medida que avance el tiempo, aprenderás que incluso las situaciones más imperfectas pueden ser mejor con un poco de amor y risas.

8. Falta de responsabilidad personal

En cada situación en la que has estado, positiva o negativa, el hilo común eres tú. Responsabilidad significa reconocer que, independientemente de lo que haya ocurrido hasta este momento en tu vida, eres capaz de tomar las elecciones para cambiar tu situación, o para cambiar la forma en que la ves.

9. Una obsesión por el control

Cuando eres más joven, te agotas tratando de hacerte cargo de todo en tu vida, otras personas y todas las situaciones. Entonces un día amanece en ti la revelación de que nunca ganarás el control hasta que pierdas la necesidad de tenerlo; hasta que puedas dejar que simplemente esté bien, para no perfectamente bien.

Cuando te estás poniendo andrajoso tratando de hacer malabares con el resultado de todo lo que sucede a tu alrededor, es hora de parar, tomar un respiro, y recordar que las únicas cosas que realmente puedes controlar, son las decisiones que harás y cuánto control le darás al miedo que estás sintiendo.

10. Sentirte culpable por no poder hacerlo todo

¿Qué tan libre te serías si no te sintieras culpable por las cosas que "deberías" estar haciendo cada segundo?

Sí, es saludable trabajar diligentemente en metas significativas, pero no te reprendas por no hacer más de lo que puedes. Encuentra tu balance entre la actividad y la recuperación. Aprende a dejar ir y relajarte cuando necesites un descanso.

11. La idea de que la felicidad sólo puede encontrarse en el futuro

Si estás sonriendo ahora mismo, lo estás haciendo bien. El futuro nace cada segundo en tus pensamientos y acciones. Elige hacerlo lo mejor posible. Dejar de esperar "si sólo…" y empezar a vivir "no importa qué."

12. No apreciar lo que tienes mientras lo tienes

A veces terminamos engañando a los demás y a nosotros mismos simplemente porque prestamos más atención a lo que estamos perdiendo, en lugar de lo que tenemos.

Cuando consigues algo pequeño, quieres más. Cuando consigues más, deseas aún más. Pero cuando pierdes todo, te das cuenta de que las cosas pequeñas eran realmente las cosas grandes. Así que no vayas a buscar algo mejor a cada segundo. En lugar de pensar en lo que te falta, piensa en lo que tienes y que muchos otros se están perdiendo.

13. Una lista de preocupaciones que es más larga que tu lista de gratitud

Lo que te preocupa, te domina.

El estrés prospera cuando tu lista de preocupaciones es más larga que tu lista de gratitud. La felicidad prospera cuando tu lista de gratitud es más larga que tu lista de preocupaciones. Así que encuentra algo por lo que estar agradecido. Y recuerda, fingir ser feliz cuando estás teniendo problemas es sólo un pequeño ejemplo de lo fuerte que eres como persona.

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