¿Hiciste clic en este artículo justo ahora para tomar un descanso de tu trabajo? ¿Tienes problemas para concentrarte hoy? No te culpes a ti mismo. Culpa de la oficina moderna, que en muchos casos nos hace sentir que estamos sufriendo de algún tipo de trastorno de déficit de atención.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no lo tenemos. Más bien, las cosas que más nos distraen no son bioquímicas ni psicológicas: son ambientales. Y eso significa que muchos (si no todos) de nosotros podemos cambiarlos nosotros mismos, sin la ayuda de una píldora. Así es cómo.

Culpa a tu oficina primero

Entre notificaciones, alertas, invitaciones agendadas, y un sin fin de emails, el entorno digital está incesantemente pidiendo más de nuestro tiempo.

Lo analógico no es mucho mejor. Muchas personas también trabajan en oficinas y granjas de cubículos llenos de gente, rodeados por los sonidos de llamadas telefónicas vecinas, charlas de compañeros, y breves y disruptivas charlas sin importancia.

No ayuda a las cosas que en este momento una generación de estudiantes universitarios haya entrado en la fuerza de trabajo que hayan realizado trabajos y exámenes con la ayuda de medicamentos que no necesitan técnicamente. Intentar deshacerse de una dependencia de estimulantes (especialmente en un ambiente de trabajo como éste) suena bastante desesperante (que para muchos, tristemente lo es).

Para la mayoría de las personas, sin embargo, Adderall y sus primos (todas las variantes de la anfetamina) no son generalmente buenas soluciones para los desafíos de enfocarse en el lugar de trabajo moderno. Por un lado, los impactos a muy largo plazo de estas sustancias químicas aún no se comprenden bien. Por otro lado, si bien los estimulantes pueden mejorar tu enfoque, también aumentan tu tendencia a bloquear soluciones particulares a los problemas. Muchos trabajos exigen de una creativa resolución de problemas, en la que es necesario considerar una variedad de opciones, y este tipo de medicamento puede bloquearte si no tienes Déficit de Atención.

Y la mayoría de la gente, después de todo, no la tiene. En lugar de eso, responderán muy bien a los métodos no químicos para mejorar sus enfoques.

Éstos son algunos ajustes que puedes hacer en tu entorno de trabajo antes de llamar a tu médico y pedirle una nueva receta.

1. Tratar tu cerebro como una parte de tu cuerpo

Primero, recuerda que la función primaria del cerebro es controlar el cuerpo. Tu cerebro no es una computadora dentro de un robot diseñado para servirle. Los cerebros evolucionaron para ayudar a los cuerpos a navegar el mundo con éxito. Si pasas el día sentado, eventualmente te va a ser difícil mantenerte enfocado en la tarea a mano.

Así que usa más tu cuerpo durante la jornada laboral. Ponte de pie si puedes, o encuentra un lugar al que puedas ir mientras estás pensando o hablando por teléfono.

Toma paseos durante el día o considera hacer ejercicio durante el almuerzo. Básicamente, sólo tienes que añadir más ejercicio y movimiento en tu día en general. Y considera la posibilidad de tomar un hobby como la pintura o tocar un instrumento en lugar de sentarte frente a la TV o jugar con tu computadora portátil en las noches. Todo esto mantiene la conexión entre tu cerebro y tu cuerpo funcionando eficazmente.

2. Apártate

Si eres esclavo de tu smartphone y lo compruebas varias veces por hora, apágalo o muévelo fuera de tu alcance cuando intentes lograr algo significativo. Lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero debido a esa conexión cerebro-cuerpo antes mencionada, la gente es extremadamente sensible a los objetos en su entorno inmediato. Cambiar el ambiente cambia lo que tu cerebro cree que es posible. Elimina las fuentes más grandes de distracción, y te resultará más fácil prestarle atención al trabajo que necesitas hacer.

3. Haz que el trabajo sea más social

Socializar puede no sonar como una gran estrategia para enfocarte en algo que exige tu atención ininterrumpida, por lo general eso significa hacer lo contrario y cerrarte a la gente. Pero el cerebro humano está optimizado para cooperar con otras personas (incluso si tu estado de ánimo actual no). La gente sigue tendiendo a involucrarse profundamente en las conversaciones, incluso cuando tienen problemas para fijarse en las pantallas de sus computadoras durante largos períodos.

Así que si descubres que tu atención se va a la deriva cuando estás trabajando en un gran proyecto, no sólo trates de morder la bala y aislarte aún más. Averigua si hay maneras de involucrar a otras personas, incluso si eso sólo significa buscar algún feedback rápido.

4. Convierte el enfoque en un esfuerzo de equipo

Por último, si tu entorno de trabajo es agitado, coordina con tus colegas y el administrador domesticar lo peor de ello; y otra vez, trata de involucrar a otros en la solución. Crea unas cuantas señales para que tus colegas sepan cuándo estás disponible para charlar y cuándo necesitas que te dejen solo. Ve si puedes establecer un espacio en la oficina donde personas y pequeños grupos puedan reunirse cuando necesiten alejarse del bullicio.

En última instancia, mantenerse enfocado suele ser una combinación de biología, medio ambiente y hábitos. No hay mucho que puedas hacer para cambiar la forma en que tu cerebro está estructurado, pero puedes manejar tus comportamientos y las circunstancias en las que los realizas. Simplemente no estamos construidos para permanecer quietos y mantener nuestra atención por largos períodos de tiempo. Así que incluso si eres bastante bueno en eso, levántate y muévete de vez en cuando. Tu cerebro te lo agradecerá.

La inteligencia emocional puede significar la diferencia entre comportarse de manera socialmente aceptable y ser considerado como alguien fuera de lugar.

Si bien la mayoría de las personas oyeron hablar de la inteligencia emocional, no mucha gente realmente sabe como localizarla; en sí mismos ni en otros. La inteligencia emocional es esencialmente la manera en que percibes, entiendes, expresas, y manejas tus emociones. Y es importante porque cuanto más entiendes estos aspectos de ti mismo, mejor será tu salud mental y comportamiento social.

Puede ser que estas sean cosas que haces sin siquiera pensarlo; el cual puede ser el caso de muchas personas. O puede ser que estas sean habilidades que sabes que necesitas ejercitar. De cualquier manera, mejorar tu inteligencia emocional puede ser muy útil en todo tipo de circunstancias; ya sea en el trabajo, en casa, en la escuela, o incluso cuando estás simplemente sociabilizando con tus amigos.

Así que si quieres saber si eres emocionalmente inteligente, simplemente mira la lista de abajo.

1. Piensas en tus reacciones

La inteligencia emocional puede significar la diferencia entre una buena reacción y una mala reacción ante las circunstancias. Las emociones pueden contener información importante que puede ser útil para el funcionamiento personal y social, pero a veces estas emociones también pueden abrumarnos y hacernos actuar de una manera de la que preferiríamos no actuar.

Las personas que carecen de inteligencia emocional son más propensas a sólo reaccionar, sin darse el tiempo para sopesar los pros y los contras de una situación y pensar realmente en las cosas. Las personas que son menos capaces de regular sus sentimientos negativos también tienen más probabilidades de tener dificultades para funcionar socialmente, lo que puede exacerbar los sentimientos depresivos.

Se ha demostrado que las personas con más depresión tienen dificultades para entender y manejar sus emociones. Y las investigaciones también demostraron que las personas con menor inteligencia emocional presentan más síntomas depresivos; incluso si no están clínicamente deprimidos.

2. Ves las situaciones como desafíos

Si eres capaz de reconocer las emociones negativas en ti mismo y ver las situaciones difíciles como un desafío (centrándose en lo positivo y perseverando) es muy probable que tengas una alta inteligencia emocional.

Imagina por un momento que perdiste tu trabajo. Una persona emocionalmente inteligente puede percibir sus emociones como señales para tomar acción, tanto para lidiar con los retos como para controlar sus pensamientos y sentimientos.

Pero alguien con pocas habilidades emocionales podría rumiar por su pérdida de empleo, llegar a pensar en sí mismo como irremediablemente in-empleable, y caer en una espiral de depresión.

3. Puedes modificar tus emociones

Por supuesto, hay momentos en los que tus sentimientos pueden sacar lo mejor de ti, pero si eres una persona emocionalmente inteligente, es probable que cuando esto suceda tengas las habilidades necesarias para modificar tus emociones.

Por ejemplo, si bien los niveles medios de ansiedad pueden mejorar el rendimiento cognitivo (probablemente al aumentar el enfoque y la motivación) demasiada ansiedad puede bloquear ese logro cognitivo. Así que saber cómo encontrar el punto justo, entre demasiado y muy poca ansiedad, puede ser una herramienta realmente útil.

Es claro que la moderación es la clave cuando se trata de manejar nuestras emociones. Las personas emocionalmente inteligentes saben eso y tienen las habilidades para modificar sus emociones apropiadamente. Y esta probablemente es la razón de por qué la inteligencia emocional, se demostró, está relacionada con niveles más bajos de ansiedad.

4. Puedes ponerte en los zapatos de las otras personas

Si eres capaz de extender estas habilidades más allá de tu propio funcionamiento personal, entonces eso es otra señal de que tienes altos niveles de inteligencia emocional.

La inteligencia emocional puede ser particularmente importante en los lugares de trabajo que requieren un "trabajo emocional" pesado; donde los trabajadores deben manejar sus emociones de acuerdo a las reglas de la organización.

Esto puede incluir trabajos como servicio al cliente, donde los trabajadores pueden necesitar simpatizar con los clientes; a pesar de que los clientes puedan estar gritándoles. Esta es la razón por la que la formación de inteligencia emocional en el lugar de trabajo es ahora común; con la formación más eficaz enfocada en la gestión y la expresión de emociones, las cuales están directamente relacionadas con la comunicación y el desempeño en el trabajo.

También vale la pena señalar que la inteligencia emocional es una capacidad cognitiva que puedes mejorar a lo largo de tu vida. Así que si no reconociste mucho de ti mismo en los rasgos mencionados anteriormente, no temas, todavía tienes tiempo para trabajar en tu inteligencia emocional.

Ángel y yo hemos lidiado con nuestra justa parte de adversidad también (perdidos hermanos y mejores amigos, la crisis financiera y empresarial, etc.) y hemos escrito mucho sobre ello en los últimos años. Pero hoy, permíteme recordarte algunos claros signos de que estarás bien, incluso si no te sientes bien ahora mismo...

1. Ahora mismo todo está cambiando de nuevo, nada es seguro, y eres libre.

Todo en la vida es temporario. Nada dura para siempre. Cada momento nos da un nuevo comienzo y un nuevo final. Literalmente, obtenemos una segunda oportunidad cada segundo.

Cada vez que llueve, deja de llover. Todo lo que sube vuelve a bajar. Después de la oscuridad siempre hay luz; se nos recuerda esto cada mañana, pero de alguna manera no lo vemos.

La gente de todo el mundo está contando su única-historia desgarradora, acerca de cómo toda su vida se ha convertido en un ejercicio de lidiar con un acontecimiento injusto del pasado. Cada oportunidad presente que tienen es quemada en una hoguera para alimentar una obsesión ardiente con algo que no puede ser cambiado. La clave está en darte cuenta de que TÚ no tienes que ser una de estas personas.

Eres un producto de tu pasado, pero no tienes que ser prisionero de él. Te conviertes en un prisionero cuando te aferras a lo que ya no existe. Así que recuerda que si eres lo suficientemente valiente como para decir adiós, la vida te recompensará con un nuevo hola. Puede ser difícil, pero PUEDES dejarlo ir... y en cierta medida, debes.

Tienes que dejar ir y aceptar la sensación de no saber exactamente a dónde vas a continuación, y entrenarte para amar y apreciar esta libertad. Porque es sólo cuando estás suspendido en el aire, sin destino a la vista, que obligas a tus alas a abrirse completamente para poder volar. Y a medida que avanzas, seguirás sin saber a dónde estás viajando. Pero eso no es lo importante. Lo importante es abrir tus alas. Puede que no sepas a dónde te diriges, pero sabes que mientras tus alas estén extendidas, los vientos te llevarán adelante.

2. Tienes algunas increíbles elecciones que hacer.

A menudo anhelamos sólo una pequeña gama de experiencias de vida; los buenos tiempos, las situaciones cómodas, las experiencias que nos hacen felices. Y sin embargo, la realidad con la que nos enfrentamos todos los días es muy diferente. La vida nos da una amplia gama de experiencias muy diferentes que poco a poco envuelven nuestras emociones con ira, amor, angustia, alegría, frustración, emoción, soledad y confusión... una tras otra. Todos ellas forman parte de nuestra realidad, nuestra condición humana colectiva.

La pregunta es: ¿Cómo vas a elegir responder?

Puedes rebelarte contra la injusticia de tener que lidiar con no obtener todo lo que quieres. Puedes estar enojado con el mundo por el dolor y los problemas que enfrentas. Puedes intentar resistir y negar las experiencias de tristeza, frustración, confusión, y así sucesivamente. Sólo ten en cuenta que todas estas elecciones te llevarán a un espiral de desesperación cada vez más profundo.

Una elección más efectiva, tal vez, sea abrazar plenamente la realidad y la amplia gama de experiencias de vida con las que te encuentras, tomando lo bueno con lo malo. Esto incluye todas tus emociones, todos tus altibajos, todos tus momentos felices y dolorosos, y la totalidad de todo lo que hay entre ellos. La vida no es sólo arco iris y mariposas. Es intrincado y remarcable.

Abrazar la vida de esta manera significa abrirte a posibilidades inimaginables, ser vulnerable a los cambios inesperados, ser compasivo contigo mismo cuando los tiempos sean difíciles, darte un poco de amor y bondad extra no importa lo que pase , y estar agradecido por la oportunidad de experimentarlo todo.

Significa no esperar siempre ser el ser humano perfecto que vive la vida perfecta, sino aceptar la realidad tal cual es, y aceptarte a ti mismo como eres, y entonces hacer lo mejor de ello.

3. Hay al menos un pequeño paso positivo que puedes dar ahora (porque siempre lo hay).

No construyas montañas en tu mente. No trates de conquistar el mundo de una sola vez. Cuando buscas la gratificación instantánea (arreglos grandes, rápidos) haces de la vida innecesariamente dolorosa y frustrante. Cuando eliges tratar cada momento como una oportunidad para hacer una inversión minúscula pero positiva en ti mismo, las recompensas aparecen naturalmente.

Cuando todo está roto, es fácil encontrar muchas pequeñas cosas que puedes arreglar. Cuando nada parece ir bien, incluso el esfuerzo positivo más fundamental puede hacer una diferencia significativa. Los momentos de grandes adversidades también son momentos de grandes oportunidades. Cuando hay problemas en todas las direcciones, también hay un gran valor esperando a ser creado. Cuando todo va bien, es fácil caer en una rutina de complacencia. Es fácil olvidarse de lo increíblemente capaz e ingenioso que puedes ser. Resuelve perseverar un pequeño paso a la vez.

Pequeños pasos, pequeños saltos y pequeñas correcciones (pequeños cambios repetitivos) cada día te llevarán allí.

Si deseas empezar ahora, desafíate a hacerlo. Elige un área específica de tu vida que desees mejorar, y luego...

1. Escribe los detalles específicos sobre tus circunstancias actuales. (¿Qué te molesta? ¿Qué está mal? ¿Que quieres cambiar?)

2. Escribe tu respuesta a esta pregunta: ¿Cuáles son los rituales diarios que contribuyeron a tus circunstancias actuales? (Se honesto contigo mismo. ¿Qué estás haciendo que contribuye a la situación en la que estás?)

3. Escribe los detalles específicos sobre tus circunstancias ideales. (¿Qué te haría feliz? ¿Cómo es tu situación ideal?)

4. Escribe tu respuesta a esta pregunta: ¿Cuáles son los rituales diarios que te llevarán desde donde estás hasta donde quieres estar? (Piénsalo. ¿Qué pequeños pasos diarios te ayudarán a avanzar?)

El punto es que cada momento de tu vida construye el siguiente. Este momento es el puente entre la realidad de donde estás y la visión de donde quieres estar.

De hecho, la realidad se acerca a ti cada segundo. Y lo bueno es que puedes cambiarla a medida que llega. Sólo tienes que decidir qué quieres hacer con ella. El mayor de todos los errores es no hacer nada simplemente porque sólo puedes hacer un poco en este momento.

Y otra vez, es mucho más productivo dar muchos pasos pequeños en la dirección correcta que dar un salto gigante sólo para tropezar, caer y nunca levantarte de nuevo. El camino hacia lo que más quieres en la vida requiere de un ritual de mil pequeños pasos esparcidos a lo largo del tiempo. Averigua a dónde quieres ir, da el primer paso y sigue adelante. La diligencia y la persistencia te llevarán allí.

El bricolaje es lo último, pero hay situaciones en las que debes llamar a un profesional; como cuando estás re-cableando el baño o rediseñando tu cartera de inversiones.

Si estás tratando con lo primero, llama a un electricista. Por favor. Y cuando se trata de administrar tu dinero, es posible que quieras a un planificador financiero haciendo el trabajo.

¿Qué hace un planificador financiero?

Un planificador financiero mira la imagen completa cuando se trata de tu dinero, y desarrolla un plan comprensivo para dirigir tus necesidades y metas a largo plazo. Idealmente, él o ella puede aconsejarte sobre inversiones, seguros, planificación patrimonial e impuestos, entre otras cosas.

Tu planificador puede cobrar por hora, en base a un proyecto, a través de una retención mensual o con un porcentaje de las inversiones que él o ella gestione en tu nombre.

¿Necesitas un planificador financiero?

Si tus finanzas son relativamente simples y tus preguntas sobre el dinero pueden ser contestadas con una búsqueda en Google, guarda tu dinero y omite el asesor financiero. No necesitas pagarle a alguien que te diga que tienes que pagar tus cuentas a tiempo.

“¿Necesitas a un cirujano para ponerte una bandita? ¿Necesitas a un mecánico para inflar tus neumáticos?” Pregunta Pedro Silva, asesor financiero en Massachusetts. "La complejidad de la situación debe dictar cuánta ayuda necesitas."

A continuación tienes cuatro situaciones de dinero potencialmente complejas que podrían justificar contratar un planificador financiero.

Te estás casando

A veces, combinar las finanzas requiere de una parte neutral. Un planificador financiero puede ser esa parte, dice Scott Snider, un planificador financiero que trabaja en Ohio y Florida.

"Cuando las parejas se casan por primera vez, siguen conociéndose sobre cómo operan ambos en términos de dinero," dice Snider. "Un planificador financiero puede ayudarles en el proceso de definir sus metas, cómo miran su dinero, y luego el ranking y la priorización de las metas."

Una vez que tengan un plan, pueden implementarlo ustedes mismos y chequear con un planificador a medida que se acerquen a otros hitos que puedan afectar sus finanzas, como tener hijos.

Un planificador también puede determinar si es mejor que tú y tu pareja presenten impuestos juntos o separados. Snider recuerda una instancia cuando la presentación por separado le costó a la pareja $4,200.

Te estás divorciando

Por desgracia no siempre todo termina en un “Felices por siempre”, y las consecuencias pueden causar estragos en tus finanzas. Para empezar, es probable que vayas de dos ingresos a uno. También tengas que repartir activos financieros (propiedad, inversiones y efectivo) y responsabilidades, tales como la manutención de tus hijos y una pensión alimenticia.

"Cualquiera que esté pasando por un divorcio debe encontrar un buen abogado y un buen planificador, y asegurarse de que estén en la misma página", dice Snider. "¿Se están quedando con algo, como tu esposo tomando todo el efectivo pero dejándote valores financieros raros? No son las mismas cosas.

Snider dice que un buen abogado peleará por una división justa de los activos y un planificador financiero te ayudará a apretar el botón reset y averiguar cómo administrar tu dinero en el futuro.

Estás empezando una familia

Los bebés son caros. Eso no es noticia para los padres, pero exactamente cuan caro, podría ser sorprendente.

Con el cuidado de su salud, la ropa, la comida, los juguetes, los pañales y la guardería, los padres podrían gastar más de $ 20,000 en el primer año de su hijo, según un reciente análisis de NerdWallet. Pero la mayoría subestima seriamente los costos de criar a un bebé.

Un planificador financiero puede ayudarte a planificar el primer año de tu hijo y más allá. Él o ella puede aconsejarte sobre el equilibrio de los ahorros universitarios con los ahorros para la jubilación y otras prioridades, asegurarse de tener el nivel adecuado de cobertura y seguro de vida, y te ayudará a estirar tus dólares.

Tu salario es cada vez mayor

No sólo conseguiste un nuevo trabajo, obtuviste el trabajo de tus sueños. Pero este acontecimiento podría plantear nuevas preguntas financieras, como cómo manejar las opciones sobre acciones o disminuir tu carga fiscal. Un planificador financiero puede ayudarte a contestar esas preguntas, así como otras que no hayas considerado.

"Yo ayudo a desarrollar e implementar estrategias para ahorrar y ejecutar impuestos para asegurar que tomen decisiones financieras inteligentes sobre cómo manejan sus ingresos, beneficios e inversiones," dice Paul Murray, un planificador financiero de Pensilvania.

¿Buscas un planificador financiero?

Por lo general, deseas un asesor certificado, que sólo cobren honorarios y que también sean fiduciarios. Estos asesores se comprometen a actuar en los mejores intereses de sus clientes en todo momento y no reciben comisiones por la venta de productos. Por el contrario, los planificadores que trabajan por comisiones, a ellos se les para por vender productos financieros, incluso si esos productos no son adecuados para ti.

¿Quieres una forma totalmente natural para levantar tu estado de ánimo, mejorar tu memoria y proteger tu cerebro contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad?

Muévete.

Una abundancia de recientes investigaciones, incluyendo dos estudios publicados esta primavera, sugiere que cualquier tipo de ejercicio que eleve tu ritmo cardíaco y te haga moverte y sudar durante un período de tiempo sostenido (conocido como ejercicio aeróbico) tiene un impacto significativo y abrumadoramente beneficioso en el cerebro.

"El ejercicio aeróbico es la clave para tu cabeza, al igual que lo es para tu corazón," escriben los autores de un reciente artículo en el blog de la Escuela de Medicina de Harvard "Mente y Humor."

Mientras que algunos de los beneficios (como una mejora en el estado de ánimo) pueden surgir rápidamente como unos minutos en un paseo sudoroso en bicicleta, otros (como la mejora de la memoria) podrían tardar varias semanas para surgir. Eso significa que el mejor tipo de ejercicio para tu mente es cualquier ejercicio aeróbico que puedas hacer regularmente y consistentemente por lo menos 45 minutos por sesión.

Dependiendo de los beneficios que busques, puedes intentar agregar un paseo rápido o un trote a tu rutina diaria. Un estudio piloto en personas con depresión severa encontró que con tan sólo 30 minutos de caminata por 10 días consecutivos era "suficiente para producir una reducción clínicamente relevante y estadísticamente significativa en la depresión". Los ejercicios aeróbicos también pueden ayudar a las personas que no sufren de depresión clínica a sentirse menos estresados al ayudarlos a reducir los niveles de las hormonas naturales de estrés del cuerpo, como la adrenalina y el cortisol, según un reciente estudio del Journal of Physical Therapy Science.

Si tienes más de 50 años, un estudio publicado el mes pasado en el British Journal sugiere que los mejores resultados provienen de la combinación de ejercicio aeróbico y resistencia, los cuales podrían incluir cualquier cosa desde intervalos de entrenamiento de alta intensidad, como ejercicios de 7 minutos, hasta yoga, el cual entremezcla poses de fuerza como planks y flexiones con movimientos como bailar que hacen bombear el corazón. Otro estudio publicado el 3 de mayo proporciona algún apoyo adicional a esa investigación, encontrando que en adultos de 60-88 años, caminar durante 30 minutos cuatro días a la semana durante 12 semanas pareciera que fortalece la conectividad en una región del cerebro donde las conexiones debilitadas se han relacionado con las pérdidas de memoria.

Los investigadores todavía no están seguros de por qué este tipo de ejercicio parece proporcionar un impulso al cerebro, pero los estudios sugieren que tiene que ver con el aumento del flujo sanguíneo, que proporciona a nuestras mentes energía fresca y oxígeno. Y un estudio reciente en mujeres mayores que mostraron síntomas potenciales de demencia encontró que el ejercicio aeróbico se relacionaba con un aumento en el tamaño del hipocampo, un área cerebral involucrada en el aprendizaje y la memoria.

Joe Northey, autor principal del estudio británico y científico del ejercicio en la Universidad de Canberra, dice que su investigación sugiere que cualquier persona en buena salud que tenga más de 50 años debe hacer de 45 minutos a una hora de ejercicio aeróbico "tantos días de la semana como sea factible."

Comienzas tu día, y estás inmediatamente preocupado por todas las cosas en tu plato, todas las cosas que tienes que hacer, y todas las personas que verás.

Estás preocupado por lo que otras personas (familiares, amigos, colegas y extraños por igual) podrían pensar de ti. Pasas a la gente en la calle y, sin siquiera darte cuenta, te preocupas por cómo te ves ante sus ojos.

Te preocupas por tus responsabilidades en el trabajo (correos electrónicos, reuniones, papeleos, etc.) y todas las obligaciones que tienes en tu vida personal (familia, comidas, facturas, etc.). Y tienes esta constante sensación dolorosa de que no estás haciendo lo suficiente... que no eres tan bueno como deberías ser, y nunca lo serás.

Te preocupas cuando te comparas con otras personas, por lo lejos que estás, sobre lo bueno o malo que serás más adelante, por todas las cosas que no tienes, por lo que te estás perdiendo, por lo culpable que te sientes por no ser mejor, más delgado, más fuerte y más inteligente de lo que eres en este momento.

Y así continúa…

Pero no estás solo. Todos pensamos lo mismo de vez en cuando.

De lo que necesitas darte cuenta es que, independientemente de lo que estás pasando en tu vida, hay grandes probabilidad de que estarás bien.

El mundo continuará girando, y la vida estará bien.

Siempre estamos obsesionados con las cosas que pueden salir mal, con las cosas desalentadoras que la gente podría pensar de nosotros, y así sucesivamente. En pocas palabras, estamos enfocados sólo en las posibilidades negativas.

Pero esas posibilidades negativas son sólo unas pocas pequeñas posibilidades de un grupo mucho más grande. Por lo que las chanses de que estas se hagan realidad son muy delgadas. E incluso si alguna de ellas se hace realidad (digamos que alguien piensa mal de ti), el impacto negativo de esta realidad rara vez es tan desastroso como imaginamos.

La verdad es que, incluso si nuestros temores ocurren, el 99% de las veces estaremos bien.

Trata de imaginar todas las pequeñas cosas por las que te has preocupado recientemente. Sobreviviste cada una de estas posibilidades, ¿verdad? La vida no se desmoronó, e incluso cuando te viste obligado a luchar por un tiempo, aprendiste algunas lecciones útiles que en última instancia te hicieron más fuerte.

Si simplemente adoptas el positivo ritual de decirte a ti mismo que estarás bien (y que estás bien ahora mismo) podrás dejar de lado tus preocupaciones en el momento en que las notes.

Puedes pensar mejor y en última instancia puedes vivir mejor...

Puedes comenzar tu día con un sentido de paz en tu mente, una sonrisa genuina en tu cara, y entonces podrás poner tu mejor pie adelante.

Todo esto es verdad y vale la pena practicarlo.

Pero…

¿Qué pasa con los momentos difíciles cuando un desastre realmente nos golpea?

¿Cómo enfrentas eso?

Permítanme compartir una corta pero relevante historia contigo...

"Hoy, en mi cumpleaños 47, volví a leer la nota de suicidio que escribí a mis 27, dos minutos antes de que mi novia, Carol, apareciera en mi apartamento y me dijera: 'Estoy embarazada'. Sus palabras fueron sinceramente la única razón por la que no lo hice. De repente sentí que tenía algo por qué vivir, y comencé a hacer cambios positivos.

Fue todo un viaje, pero Carol ahora es mi esposa y hemos estado felizmente casados por 19 años. Y mi hija, que ahora es una estudiante universitaria de 21 años que busca su título de medicina, tiene dos hermanos menores. Re-leo mi nota de suicidio de nuevo cada año en la mañana de mi cumpleaños como un recordatorio para ser agradecido; estoy agradecido por haber obtenido una segunda oportunidad en la vida."

Este es el primer párrafo de un correo electrónico que recibí de un estudiante del curso llamado Kevin. Sus palabras me recuerdan que a veces tienes que morir un poco en el interior primero para renacer y resucitar como una versión más fuerte y más feliz de ti mismo.

Las circunstancias y las personas de vez en cuando te destruirán en pedacitos. Pero si mantienes tu mente enfocada en lo positivo, tu corazón abierto al amor, y continuas poniendo un pie delante del otro, podrás recuperar las piezas, reconstruirte y volver mucho más fuerte y feliz de lo que jamás hubieras sido de otra manera.