A menudo la parte más difícil del viaje es simplemente creer que eres digno del viaje.

Este breve artículo se inspiró en un correo electrónico que recibimos anoche de un estudiante nuevo del curso:

Estimado Marc y Angel,

La vida no ha sido la más fácil para mí durante esta última década.

No voy a entrar en todos los detalles ahora, pero estos tiempos difíciles me han dejado con muchas grietas. Y aunque sigo arreglándomelas para ser una persona razonablemente exitosa, a menudo lucho desesperadamente con mi auto-confianza.

No me siento lo suficientemente bueno la mayoría del tiempo. Me siento defectuoso. Siento que mis grietas me hacen indeseable.

Todo está en mi cabeza - sé que es así! Pero realmente necesito ayuda para cambiar mi mentalidad. Necesito una nueva perspectiva. ¿Tienen alguna idea que me pueda ayudar?

Sinceramente,
Un estudiante tímido

Nuestra respuesta (una respuesta abierta para todos aquellos que no se sienten "lo suficientemente bueno"):

Estimado estudiante tímido,

Es hora de una breve historia sobre la vida...

Había una vez una anciana que tenía que caminar hasta el río cada mañana en busca de agua para beber, cocinar y limpiar. Ella llevaba dos cubos con ella, los llenaba en la orilla del río, y regresaba con ellos a su casa, esta casa rural.

Uno de los cubos era más nuevo, perfectamente sellado, y llevaba su agua sin problemas. Pero el segundo cubo era mayor y contenía algunas grietas finas por las que se fugaba el agua al suelo mientras la anciana caminaba. Para el momento en que llegaba a su casa, por lo general alrededor de un tercio del agua en el segundo cubo se había filtrado a través de sus grietas.

Un día, en la caminata hacia el río, el cubo agrietado (que siempre había sentido como que no era tan bueno como el otro balde) le dijo a la mujer mayor, "Quiero que sepas que he estado filtrando el agua todas las mañanas durante los últimos años. Perdón por estar agrietado y hacer tu vida más difícil. Entiendo que si necesitas reemplazarme por un mejor cubo."

La anciana sonrió. "¿De verdad crees que no sabía de tus grietas todo este tiempo?", preguntó. "Mira todas las hermosas flores que crecen en el camino de mi casa hacia el río. Yo planté sus semillas, pero eres tú quien las riega cada mañana."

RECUERDA:

Sentirse lo suficientemente bueno en la vida, en el trabajo, en los negocios, y en nuestras relaciones tiene mucho que ver con la forma en que personalmente juzgamos las grietas de nuestro propio cubo. Porque todos tenemos algunas grietas!

Pero, ¿las grietas nos restan, nos manchan, y arruinan nuestras experiencias y conveniencia?

¿O nuestras grietas están regando un camino de flores que ni siquiera nos detuvimos a apreciar?

Elige ver las flores a través de las grietas en tu propio cubo (elige ver cómo esas grietas hacen que seas lo suficientemente bueno) y todo tu universo cambiará!

Sinceramente,
Marc y Angel

¿Cómo tomas las decisiones?

Algunas personas quieren encontrar la mejor opción absoluta ("maximizadores"). Otras, conocidas como "satisfactores", tienen una serie de criterios, y van por la primera opción que sobrepase esa barra.

Si bien querer lo mejor parece ser algo bueno, las investigaciones de la Universidad de Swarthmore descubrieron que los satisfactores tienden a ser más felices que los maximizadores.

Esto es cierto por dos razones. Primero, las personas que quieren lo mejor tienden a ser propensos a lamentarlo. "Si estás buscando el mejor trabajo posible, no importa lo bueno que sea, si tienes un mal día, te parecerá que tiene que haber algo mejor ahí fuera," dice Barry Schwartz, profesor de la Universidad de California , Berkeley y autor de The Paradox of Choice.

Los maximizadores también son propensos a compararse con los demás. "Si estás buscando lo mejor, la comparación social es inevitable", dice Schwartz. "No hay otra forma de saber qué es lo mejor." La envidia hace a las personas rápidamente miserables.

Esta brecha en la felicidad plantea la pregunta: ¿Pueden los maximizadores aprender a convertirse en satisfactores? ¿Puedes aprender a conformarte con lo suficientemente bueno?

Es posible, pero se necesita algo de trabajo. "Lo que yo creo es que es cambiable, pero que no es fácil de cambiar," dice Schwartz.

Aquí tienes algunas maneras de hacer ese cambio.

Se práctico

La sabiduría es darse cuenta de que "la idea de lo mejor es absurda. No existe lo mejor", dice Schwartz.

Los ideales platónicos no existen en el mundo real. Además, todos vivimos con límites. La mejor casa, si existiera, no entraría en tu presupuesto. En vez de enfocarte en lo mejor, empieza a tomar tus decisiones basadas en una lista de criterios prácticos. ¿Está la casa cerca de tu oficina? ¿El patio es lo suficientemente grande para tu perro?

Se honesto. Tal vez quieras una casa que se vea impresionante, y eso está bien, ponlo en la lista si es importante para ti. Cualquier cosa que satisfaga todos tus criterios importantes estará bien. "Lo suficientemente bueno es casi siempre lo suficientemente bueno," dice Schwartz.

Descubre tu satisfactor interior

En las escalas de personalidad de Schwartz, las personas existen a lo largo de un continuo.

"Nadie es un maximizador de todo", dice. Puedes pasar meses tratando de encontrar el mejor coche posible, pero no tienes problemas con elegir cualquier papel higiénico que esté de oferta. En consecuencia, dice, "Tu tarea no es aprender una nueva habilidad, sino transferir una habilidad que ya tienes a un nuevo dominio."

Comienza con las decisiones de tamaño mediano. Cuando sientas que la tendencia maximizadora esté surgiendo, y empiezas a buscar entre todos los suéteres posibles, nótalo, y simplemente elige uno que te guste. A continuación, evalúa si hubo desventajas significativas.

Spoiler Alert: No habrán. "Descubrirás que el mundo no se acaba por un suéter lo suficientemente bueno," dice.

Asegúrate ver también los aspectos positivos de satisfacerte. "Podrás, literalmente, reducir tu tiempo trabajando en algo de horas a minutos cuando te des cuenta de que no necesitas completar algo perfectamente, o incluso en algunos casos, te darás cuenta de que puedes delegar", dice Elizabeth Grace Saunders, una coach en administración del tiempo y autora de How to Invest Your Time Like Money (y también contribuyente en Fast Company).

Cambia tu marco de referencia

El problema con la comparación social es que las personas son más propensas a mirar a los que tienen más (versus los que tienen menos), y por lo tanto sentirse miserables.

Pero puedes cambiar conscientemente con quien te comparas. Hay muchas razones para intentar una desintoxicación de los medios sociales. Aprender a ser feliz con "lo suficientemente bueno" es uno de ellos.

Delega

Si tienes problemas para tomar decisiones, entonces "elige cuando elegir," dice Schwartz.

Contrata un decorador que te muestre dos opciones para la iluminación. Si estás buscando un nuevo plan telefónico, llama a algún amigo que acabe de elegir uno y, si es feliz con él, elígelo. Es probable que te guste a ti también. Puedes preguntarle al camarero que entrada le gusta y elígelo.

Presupuesta tu tiempo

El tiempo es limitado, y maximizar significa que pasarás más tiempo tomando decisiones y menos tiempo disfrutando de todo lo que has decidido. Saunders recomienda crear un plan general para el día o la semana. A continuación, ten en claro cuales treas son de alto impacto y cuales no.

"Por ejemplo, una tarea de primer orden podría ser revisar el contrato de un gran acuerdo," explica Saunders. "Un ítem simple podría ser decidir en qué restaurante almorzarás con tu colega." A continuación, calcula cuanto tiempo te tomará cada tarea. "Asigna más tiempo para las grandes tareas," dice, "pero aún así limita el tiempo."

¿Y para las tareas menores? Sé implacable.

"Por ejemplo, yo no paso más de cinco o 10 minutos buscando un lugar para almorzar. Una vez que los 10 minutos pasan, elijo la mejor opción que he encontrado," dice ella. Siéntete libre de recompensarte por apegarte a esta meta. "Date una razón para terminar a tiempo," dice Saunders, como tomarte un tiempo para el postre en ese lugar de almuerzo que elegiste.

De la Parte I

En los seis años transcurridos desde mi graduación, aprendí algunas cosas; sin incluir cómo asar verduras, o que debo evitar a toda costa las oficinas postales de la ciudad de Nueva York.

Considéralas las verdades más difíciles sobre la vida.

No estoy diciendo que lo sé casi todo, ni siquiera muchas cosas. De hecho, probablemente ni siquiera sé lo que no sé.

Pero en el camino, algunas cosas me han quedado claras.

Parte II

La gente no te está mirando tan de cerca como crees

De nuevo, una anécdota:

Una colega y vecina de escritorio en un trabajo anterior hizo un experimento de vida en el que se puso los mismos seis vestidos durante un mes. Alrededor del día 25, la vi una mañana y genuinamente elogié su lindo vestido rojo.

"¿Me estás tomando el pelo?" preguntó ella. "Me puse esto 10 veces durante el último mes."

No lo había notado.

Y esa experiencia es bastante cierta; - la mayoría de las veces. Todos estamos envueltos en nuestras propias vidas. La mayoría de las veces, no están prestando atención a tus detalles.

Muchas de las cosas que “eres”' son realmente cosas que elegiste a ser

Si siempre llegas tarde, o eres malo en geografía, o eres adicto a tu teléfono, tengo noticias para ti: Estos no son rasgos de caracteres inherentes. Estas son cosas que decides ser.

La mayoría de las veces, es más fácil de aceptar las cosas sobre nosotros mismos como verdades en lugar de decisiones. Por ejemplo, soy "mala para las matemáticas." Ahora pregúntame sobre la ayuda que nunca les solicité a mis maestros. Podría haber tomado clases particulares. Puedes salir de tu casa 15 minutos antes. Puedes estudiar mapas. Puedes apagar el teléfono durante la cena.

Si hay algo sobre ti de lo que no estés orgulloso, no está escrito en piedra. Puedes cambiarlo.

Tienes que cuidarte

Aprendí esto cuando estudié en el extranjero durante la universidad. Después de dos meses consecutivos de comer prácticamente sólo Cadbury y Coca-Cola Light, simplemente no podía entender por qué me sentía tan mal todo el tiempo.

Con el tiempo, me di cuenta de que no había comido ni un vegetal desde que llegué y empecé a buscar bolsas de lechugas y clementinas en la tienda de comestibles. ("Nutrientes!" Me gustaría presentarles con orgullo a mis nuevos amigos.)

Fue mi primer indicio de que iba a tener que comenzar a cuidarme. Nadie me iba a alimentar. Nadie va a asegurarse de que haga ejercicio. Nadie sacaría mis turnos para el médico ni el dentista. Si yo no los hacía, nadie los haría. Y desde entonces, eso no ha cambiado.

Haz lo que dices que vas a hacer

Esta allí cuando digas que vas a estar allí. Cumple con el plazo que dijiste que cumplirías. Haz la reserva que prometiste que harías.

Si no vas a hacerlo, no digas que lo harás. No hay nada peor que alguien que no cumple lo que dice.

La amistad requiere trabajo

Hay una razón por la que los programas de televisión son tan a menudo sobre adolescentes en la escuela secundaria: Es un círculo social forzado que determina tus amigos. Probablemente nunca experimentes eso de nuevo. Los colegios son grandes. Si todos en tu trabajo son horribles, te puedes ir. Las fiestas de barrio son pocas y distantes entre sí.

Si deseas mantener una amistad, tienes que poner algo de esfuerzo. Tiene que enviar mensajes de textos y correos electrónicos. Tienes que presentarte en las fiestas. Tienes que fijar fechas para un café. Especialmente cuando tus amigos no viven en la zona ni en la misma calle (una situación que es cada vez más común a medida que la vida de las personas se desarrollan en otro lado) tienes que poner el esfuerzo para mantener (o hacer) amigos.

La acción engendra acción.

Ir al gimnasio engendra ir al gimnasio. Viajar engendra viajar. Las verduras engendran verduras. El ahorro engendra ahorro.

La parte más difícil de cualquier buen (o incluso divertido) hábito es empezar. Todo es más fácil a partir de allí.

Ángel y yo recibimos decenas de correos electrónicos cada semana de nuestros nuevos estudiantes que por lo general quieren saber cómo prosperar en la vida, en el amor y en los negocios. Ellos comparten sus historias personales con nosotros y luego hacen preguntas como:

• ¿Cómo puedo atraer más oportunidades positivas a mi vida?
• ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación con mi marido/esposa?
• ¿Cómo puedo avanzar en mi carrera/negocio?
• etc.

Obviamente, no hay respuestas únicas para preguntas como éstas, ya que cada persona que las hace tiene una situación de vida única. Hay, sin embargo, un consejo que Ángel y yo compartimos universalmente con estos estudiantes, independientemente de su situación; y honestamente creemos que es el mayor secreto para tener éxito en todos los ámbitos de la vida.

¿Quieres conocer este secreto?

Es hora de una corta historia verdadera...

En el principio de la primavera de 1974, el ahora mundialmente reconocido fotógrafo Stephen Wilkes era un periodista de 16 años y el camarógrafo de la estación de televisión de su escuela secundaria. Su mejor amigo era también reportero de la estación, y juntos se les ocurrió la loca idea de entrevistar a algunos de los grandes presentadores de noticias y periodistas de la época. Así, escribieron cartas personalizadas, escritas a mano a decenas de ellos...

En un increíble giro del destino, ninguno respondió excepto tal vez el más importante presentador de noticias y periodista de televisión de todos ellos: Walter Cronkite, quien amablemente se ofreció a pasar una hora entera con los chicos. Stephen y su amigo entendieron que este sería el evento periodístico más importante de sus vidas, y por lo que se prepararon cuidadosamente para él.

Reunieron decenas de preguntas cuidadosamente elaboradas y las ensayaron una y otra vez. Cuando el día de la entrevista llegó, estaban listos. Se sentaron con el Sr. Cronkite y le hicieron una pregunta tras otra... marcando meticulosamente cada pregunta en su cuaderno de notas. Y el Sr. Cronkite fue muy minucioso y paciente con sus respuestas durante toda la hora.

Entonces, a medida que guardaban sus cosas, el les dijo: "Muchachos, me gustaría hacerles a ambos una pregunta importante: ¿Saben ustedes lo que hace que una entrevista sea una gran entrevista?"

Stephen y su amigo fueron sorprendidos con la guardia baja, por lo que rápidamente comenzaron a barajar su bloc de notas, el cual no les proporcionó una respuesta obvia. El Sr. Cronkite sonrió y rápidamente los rescató, explicándoles: "Ser un buen oyente, chicos. Eso es lo que realmente hace a una entrevista grande. Ser un buen oyente siempre te llevará a la siguiente mejor pregunta."

Los chicos miraron al legendario presentador y de repente se dieron cuenta de que habían pasado toda su hora preguntando robóticamente preguntas de un guión una tras otra... pero sin escuchar realmente y sin responder ni una sola respuesta. Y si hubieran escuchado, podrían haber permitido que las respuestas del Sr. Cronkite guiaran sus preguntas, y guiarlos a una hora mucho más auténtica y significativa.

Recuerda (el secreto):

Walter Cronkite fue excepcionalmente bueno (un maestro) en su oficio porque nunca pretendió tener todas las respuestas, y por lo tanto no asumió que sabía cómo iban a contestarle todos a los que entrevistaba.

Durante su entrevista de una hora con Stephen y su amigo, les enseñó que escuchar es un poderoso arte. Involucra estar completamente presente y escuchar lo que la gente dice, en primer lugar, y luego ajustar nuestras palabras y acciones en respuesta a las historias, ideas y significados que oímos.

Cuando tomamos el consejo de Walter Cronkite y dominamos el arte de escuchar, inevitablemente abrimos puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Este gesto amable puede literalmente cambiar nuestras vidas. Porque no hay nada que cambia más nuestras vidas en el largo plazo que las relaciones que cultivamos con los que nos rodean, y no hay gesto más apreciado que escuchar realmente a una persona.

Para poder prosperar (en la vida, en el amor y en los negocios) tenemos que saber lo que la gente necesita, lo cual sólo pasa cuando nos tomamos el tiempo para abrir conscientemente nuestros oídos.

Es fácil dejar que el mal humor tome el control de tu día. Pero si eres consciente de tu estado de ánimo, puedes evitar quedar atrapado en un ciclo de negatividad.

"La felicidad es una elección," Shawn Achor, autor de The Happiness Advantage, le dijo a Amy Gallo de la Harvard Business Review.

Gallo escribe sobre las formas con las que puedes tratar con eficacia una situación negativa en el trabajo, haciendo hincapié en que debes enfocarte en las cosas positivas que están sucediendo también.

Achor dice que las investigaciones demostraron que tienes buenas razones para ser positivos en el trabajo: Las personas positivas son 30 por ciento más productivas, tienen 40 por ciento más probabilidades de ser promovidas, y tienen 23 por ciento menos problemas de salud relacionados con el estrés.

Como líder, tienes un incentivo adicional para ser positivo, porque tu estado de ánimo establece el tono para la oficina. "Las emociones negativas se extienden como la pólvora," Annie McKee, co-autora de Primal Leadership, le dijo a HBR. "Vale la pena cambiar tu estado de ánimo, no sólo para hacer tu día más agradable y productivo, sino para esparcir eso a los que te rodean."

Aquí tienes como estar al tanto de los cambios negativos en tu estado de ánimo y luchar contra ello con la mayor eficacia posible.

1. Busca las señales.

"Tenemos señales de alerta temprana que nos dicen que nuestra capacidad de recuperación es cada vez menor", dice McKee.

Si notas que te haces menos paciente en el transcurso del día, tómate un segundo para determinar qué es lo que te molesta. Una vez que encuentres el ímpetu de tu estado de ánimo negativo, puedes comenzar a trabajar en una solución.

2. Salta a la acción.

Mientras que muchas personas aconsejan pensar en tres cosas por las que estés agradecido, eso no es muy práctico cuando estás de mal humor. Fingir positividad podría en realidad hundirte más profundamente en la negatividad.

En vez de ello, Achor sugiere hacer alguna cosa que hayas estado posponiendo, o pagar a alguien algún gesto amable. "Tu cerebro registrará una victoria", dice, lo que puede mejorar tu perspectiva.

3. Cambia tu cabello, cambiar tu vida.

Los pequeños cambios pueden levantar un mal estado de ánimo. Como escribió Thomas Pynchon en su libro "Inherente Vice", "No podré decirlo lo suficiente - cambia tu cabello, cambia tu vida".

Levántate de tu escritorio y trabaja desde el banco de un parque durante una hora. Ve a caminar. "La clave es ponerte en una ubicación física diferente," aconseja McKee.

4. Se realista.

Un mal día puede empeorar si comienzas con expectativas poco realistas.

"Si espero que mi vuelo sea cancelado y sólo se retraza por tres horas, entonces quedaré encantado," dice Achor. "Pero si espero que esté a tiempo y entonces se retrasa, entonces quedaré molesto."

Si empiezas el día con una imposible lista de tareas pendientes, descenderás espiralmente antes del mediodía. Marca unos cuantos objetivos alcanzables en su lugar.

5. Aprende de los malos.

Haz un post-mortem cuando tengas un mal día.

¿Cómo comenzaste el día?
¿Qué había en tu lista de tareas pendientes?
¿Cómo manejaste las situaciones difíciles?

Tómate un tiempo para reflexionar sobre los factores desencadenantes, dice McKee. Si tienes una cadena de días malos, encuentra algún tema recurrente. Si trabajas muchas horas y no te detienes para almorzar, trata de tomar un descanso para comer al mediodía y llegar a casa para la cena.

Achor dice que el compromiso y la productividad disminuyen bruscamente cuando trabajas más de 55 horas a la semana. Al final del día, está garantizado que el trabajo siempre estará allí, pero tu bienestar mental y físico no.

En los seis años transcurridos desde mi graduación, aprendí algunas cosas; sin incluir cómo asar verduras, o que debo evitar a toda costa las oficinas postales de la ciudad de Nueva York.

Considéralas las verdades más difíciles sobre la vida.

No estoy diciendo que lo sé casi todo, ni siquiera muchas cosas. De hecho, probablemente ni siquiera sé lo que no sé.

Pero en el camino, algunas cosas me han quedado claras.

No hay tal cosa como la "timidez"

Al crecer, no levantaba nunca la mano en clases porque todo el mundo me iba a mirar. Yo era esa niña que se tapaba los oídos cuando la gente cantaba "feliz cumpleaños." Me sonrojaba enseguida (y todavía lo hago) y nunca aceptaba lo que los adultos me ofrecían porque estaba desesperada por no incomodarlos.

Yo era tímida.

Pero un día (no puedo decir exactamente cuando) me di cuenta de que ser "tímida" no era una excusa que podría llevar a la edad adulta. Piensa en la última vez que viste a un conocido que no te dijo hola, o cuando saliste con alguien que no dijo más de dos frases en un grupo. Recuerdas esa persona que no te miraba a los ojos, o murmuraba, o te dio uno de esos terribles apretones de manos.

¿Pensaste "oh, pobre persona, debe ser tímido/a!"? No, no lo hiciste. Pensaste algo como: "Qué idiota."

Con el tiempo, no importa lo difícil que sea, tienes que considerar cómo tu timidez hace que la gente a tu alrededor se siente y cómo hace que te vean. No es bueno. En algún momento, tienes que superarlo.

(Entiendo que es un tema diferente para las personas con diagnosticada ansiedad social severa, y no puedo imaginar cómo se siente eso. Esta idea es para las personas con leve-ansiedad; para las personas que no entran a una tienda por miedo a tener que decir hola.)

No cambiará nada si no cambias nada

Me digo esto a mí misma cada vez que tengo una oportunidad en el horizonte: un nuevo proyecto, un nuevo trabajo, una nueva cita, un nuevo apartamento.

Si quieres algo diferente, te toca a ti salir a buscarlo. Puedes esperar a que el cambio caiga en tu regazo, pero probablemente te quedarás esperando por un largo tiempo; y francamente, los tipos de cambios que caen en tu regazo rara vez son buenos.

Todo es temporal

En una nota similar, todo es temporal. Sólo tendrás esta edad, vivirás aquí, con este trabajo, con este equipo, con este estado de salud, con este estado de salud mental, durante un determinado tiempo.

Puedes elegir ver esto como algo malo (la felicidad es efímera! Las cosas nunca serán tan buenas otra vez!), pero yo considero que es tranquilizador de dos maneras. En primer lugar, saber que tu vida no será tan buena por siempre te inspira a sentir gratitud por las cosas que van bien en este momento. En segundo lugar, si las cosas no son buenas, puedes estar tranquilo sabiendo que las cosas no siempre serán así de malas.

No mientas

¿Alguna vez leíste un libro o viste una película? No mientas. La verdad siempre sale a flote.

Si no vas, la gente dejará de invitarte

La parte más difícil del trabajo es levantarse e ir todos los días sin falta. La segunda parte más difícil es tratar de reunir toda la energía sobrante para ser sociables.

Bromeo, un poco. Pero la verdad es que, para mantener tu vida social, tienes que resistir la atracción gravitatoria de tu sofá después del trabajo (por lo menos de vez en cuando). La gente es sencilla. Se acercan a las personas que conocen. Y si quieres que se inviten, tienes que estar en sus mentes. Si nunca vas cuando te invitan, eventualmente te dejarán de invitar.

Tienes que pedir lo que quieres

Es terrible, lo sé. Podrías haberle gritado esto a mi yo en mi niñez todos los días durante un año, e igual no lo habría hecho. ¿Y si dicen que no? ¿Y si no te lo dan? ¿Y si te odian por siempre porque trataste de sustituir una ensalada por unas papas fritas?!

Eso es ridículo (yo de 10 años!). Si no lo pides, casi no tienes ninguna posibilidad de obtener lo que deseas.

Esta lección llegó a mí unos años atrás mientras estaba leyendo "I Shouldn't Be Telling You This," de Kate White, y preparándome para una entrevista. El ejemplo está relacionado con el trabajo, pero es ampliamente aplicable. Le conté a mi colega Jacquelyn Smith sobre él cuando estaba compilando una lista de libros de negocios cambiadores de vida:

White recuerda que una vez estaba contratando para cubrir una posición en su equipo. Después de cubrirla, oyó rumores de que una de sus editoras estaba molesta por no haber sido considerada para el trabajo. Kate se preguntó: "¿Cómo iba a saber que lo quería? Nunca me lo dijo."

Escuchar esa genuina y confusa perspectiva tuvo un gran efecto en mí, alguien a quien jamás le gustó pedir nada. Mantener la cabeza baja y trabajar duro no es suficiente; si quieres algo en el trabajo, tienes que pedirlo. De lo contrario, ¿cómo va tu jefe, que podría ser bien intencionado pero definitivamente no es psíquico, a saberlo?